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Lectura · 6 min

¿Por qué la IA no cita ninguna página de tu web?

Bing ha confirmado que los buscadores con IA agrupan las páginas parecidas y se quedan con una sola. Pero al medir webs de verdad aparece un problema más común, y peor: no es que tengas páginas repetidas, es que ninguna dice nada que sea suyo.

Resumen.

  • Tener páginas parecidas no es una penalización. Es otra cosa: los sistemas de IA agrupan las URLs casi idénticas y eligen una, y no eliges tú cuál.
  • Medimos las 25 páginas de una web profesional con 22 años de antigüedad: solo el 16 % del texto de cada página era propio. El 84 % restante, el mismo menú y el mismo pie repetidos.
  • Eso es peor que un duplicado. Un motor que quiere recomendar a alguien necesita encontrar algo distintivo, y en esa web no hay nada distintivo en ninguna página.
  • Se comprueba en dos minutos, sin herramientas. Al final del artículo está cómo.

Lo que dijo Bing, y lo que casi todo el mundo entendió mal

En su blog para webmasters, Bing publicó una aclaración sobre contenido duplicado. La frase que circuló fue la tranquilizadora: «el contenido duplicado no dispara penalizaciones de búsqueda por sí solo». Cierto. Y también incompleto, porque el mismo texto explica lo que sí ocurre:

«Los sistemas de IA no pueden determinar con facilidad qué versión encaja mejor con la intención del usuario.» Y: «Los modelos de lenguaje agrupan las URLs casi duplicadas en un mismo grupo y luego eligen una página.»

Traducido a lo que le importa a un negocio: si tienes tres páginas que dicen casi lo mismo, el motor no las suma. Las mete en el mismo saco, saca una, y esa es la que enseña. Puede ser la que menos te gusta, la más antigua o la que tiene el teléfono viejo. No hay penalización porque no hace falta: el resultado ya es que dos de tus tres páginas no existen.

Fuimos a medirlo, y encontramos algo distinto

Escribimos una herramienta que hace algo simple: se descarga todas las páginas de una web, quita el menú, el pie y todo lo que se repite en el sitio entero, y compara lo que queda. Es decir, compara lo que cada página tiene de propio.

La primera web que analizamos fue la de un despacho de Madrid con veintidós años de antigüedad. Veinticinco páginas. Esperábamos encontrar duplicados: dos o tres páginas clonadas de esas que se hacen con prisa.

No había ninguna. Lo que había era esto: de todo el texto de cada página, solo el 16 % era suyo. El otro 84 % era el mismo menú, el mismo pie, el mismo aviso de cookies y los mismos tres reclamos de la portada, repetidos en las veinticinco. Lo propio de cada página eran tres o cuatro líneas.

Y esa web, ojo, está bien hecha en lo demás: veintidós años online, la reconocen los buscadores, sale recomendada cuando preguntas por su especialidad. El problema no es que sea una web mala. Es que si le preguntas a un motor por qué recomendar una de sus páginas concretas, no tiene material para responder.

Por qué esto es peor que tener duplicados

Un duplicado tiene arreglo mecánico: marcas cuál es la buena y listo. Esto no.

Cuando una página es 84 % plantilla, lo que el motor lee de ella es prácticamente idéntico a lo que lee de cualquier otra del sitio, y muy parecido a lo que lee de tu competencia, porque los reclamos genéricos son los mismos en todas partes: «servicio integral y personalizado», «equipo de profesionales cualificados», «trato cercano». Cuando alguien pregunta a la IA por un negocio como el tuyo, esas frases no le sirven para elegirte. No dicen nada que la máquina pueda usar.

Lo que sí le sirve es lo concreto: qué haces exactamente, para quién, en qué zona, con qué condiciones, qué pasó en un caso real. Eso es lo que cabe en el 16 % que casi nadie escribe.

Cómo comprobarlo en tu web en dos minutos

Sin herramientas ni programas:

  1. Abre dos páginas tuyas del mismo tipo —dos servicios, dos zonas, dos casos— una al lado de la otra.
  2. Tapa mentalmente el menú de arriba y el pie de abajo. Eso lo ve el motor en todas tus páginas, así que no cuenta.
  3. Lee lo que queda. Si son dos o tres frases, y podrías cambiar una palabra para convertir una página en la otra, ahí tienes el problema.
  4. Comprobación extra: copia una frase concreta de una de tus páginas y búscala en Google entre comillas, añadiendo site:tudominio.es. Si aparece en varias URLs, esa frase no distingue nada.

Qué hacer con lo que encuentres

Si son páginas casi idénticas: júntalas en una sola, o deja claro cuál es la buena con una etiqueta canónica. Dos URLs compitiendo por el mismo hueco no suman, se estorban.

Si el problema es el vacío: no borres, escribe. En cada página, sustituye un párrafo de relleno por algo que solo puedas decir tú: el precio de partida, cuánto tarda, qué incluye y qué no, un caso concreto con su cifra, el horario real de ese local. Una sola página con contenido de verdad rinde más que diez plantillas con el nombre cambiado.

Y una regla que ahorra tiempo: antes de crear una página nueva, pregúntate qué va a decir que no diga ya otra. Si la respuesta es «el nombre del barrio», no la crees.

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